Buenas, sobre las olas de calor y el cultivo en sustrato todavía siguen saliendo noticias de los daños en Europa. Es lo que ha marcado los precios de este verano en algunos cultivos típicos de verano como pepino o tomate, donde los climas templados de esas producciones se han vuelto cálidos.

Pero teniendo control climático (no hablo ni de sensores), sino todo el array de cosas desde cooling evaporativo, sistemas automatizados, mallas, etc. ¿Cómo pasa tanto esto en esas zonas con las olas de calor? Hay veces que medir el DPV cada fracciópn de segundo no te va a salvar por mucho que lo pongas, pues el porblema viene de otro lado. En parte los que creemos en el control climático tenemos la culpa, porque a veces nos falta auto crítica de que no es tanto número y a veces el anális crítico vale más que toda la tencología. Por eso no conviene deshumanizarla por fácil que parezca.

Titulares como el de la BBC: la ola de calor me ha hecho perder el 40% de la producción en invernaderos de Reino Unido. Temperaturas máximas de 36 grados, que dentro del invernadero serán más.

Esas temperaturas, aunque elevadas, no son nada extraño para nosotros por aquí. Entonces, ¿qué pasa, que cada vez que entra una ola de calor, que muchas veces no son máximos, siempre es igual? Sin falta, cada vez que pasa las producciones se resienten y al final muchos productores entran en pérdidas significativas, mientras que por aquí es otro día más. ¿De qué sirve el cooling, los aspersores, la sensorización, si al final no se ataja desde la base?

Muchas veces, cuando hablo de sistemas productivos me refiero a esto, no al medio de cultivo o al tipo de invernadero, sino a la experiencia que hay detrás en determinadas situaciones y al conjunto de conocimiento y experiencia que agrupamos en el sector.

Aquí ya es tan común lidiar con estas cosas que muchas veces no nos damos cuenta del descenso en espiral de la sanidad de un cultivo, debido a que empiezas con un par de variables y dos semanas después vas ya por 20 cosas que van mal.

Todos los veranos algún productor del Benelux me pregunta por esto en LinkedIn.

¿Por qué les suele pasar como un reloj a productores de Europa, como por ejemplo en Holanda y Bélgica? A veces por aquí también. El problema está en que, en cuanto a fisiologías de organismos y sus interacciones, no siempre 1+1 son dos, sino que dependerá de con lo que esté relacionado, y lo que siempre está presente es la temperatura. Pero la temperatura es una variable, no la respuesta. Es la respuesta la que la lía.

La serie de catastróficas desdichas:

1. El nivel de oxígeno disuelto en el agua de riego (el gran olvidado)

Es simple: a mayor temperatura, menos oxígeno disuelto hay en el agua. Si así va y encima desciende rápido, llegar a 35+ grados centígrados ya provoca que el crecimiento radicular sea 0 o que en muchos casos ya esté decreciendo.

En la imagen veis cómo varía con la teoría bonita:

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Os lo he puesto en valores relativos vs respiración para que podáis ver mejor la diferencia. La realidad, por ejemplo en tomate desarrollado, es distinta. Es el peligro de cuando hacemos la vaca esfera perfecta porque así es más fácil calcular el momento. Que si alguien no sabe que una vaca no es redonda, pues va a seguir pensándolo.

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En la realidad la diferencia es menor porque la planta sufre una serie de procesos físico-químicos que al final pueden acabar mal, malísimamente o en pérdida total, según se haga, y te vas a enterar muchos días después.

La demanda de oxígeno varía mucho con el desarrollo radicular.

A cultivo mayor, más densidad de raíces, y sí, densidad es lo correcto, porque tenemos lo que se dice un handicap, y es que el saco del sustrato tiene el volumen que tiene: conforme más cantidad de raíz, más aumenta la densidad de estas tomando oxígeno, oxígeno que no siempre se aprovecha correctamente, y esos saltos de ahora lo tengo, ahora lo agoto rápido provocan una respuesta por parte de la planta, que no quiere estar así.

Da la casualidad de que muchas veces, en sustrato e hidropónico por el sureste de España, tenemos los cultivos jóvenes cuando más calor hace en las zonas a nivel del mar y de gran insolación. Los que vienen de cultivos de primavera muchas veces llegan ya con un estrés abiótico y biótico que no dan para más. Pero no es el caso de los climas templados, donde su producción es excelente en estos meses y les pilla con sistemas radiculares desarrollados y con gran densidad de raíz por saco.

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Estas curvas son las típicas de un tomate en sustrato inerte de lana de roca o perlita: conforme más desarrollado está el cultivo, antes acaba con el oxígeno.

La respuesta de los growers a esto es manejo de DPV, humedad y control de riegos. Si no se altera la programación de riegos va a ser mucho peor. No puedes seguir con las mismas consignas en base a radiación, CE, etc., porque vas a peor, y aquí hay un punto débil de la automatización, que genera confianza y dependencia, y los cambios, aunque son más fáciles, muchas veces no se hacen porque es lo que se hace siempre. Los sistemas menos tecnificados te obligan a cambiar rápido sí o sí.

La caída en espiral

Esto es lo que pasa de verdad cuando tenemos el agua a esa temperatura, sin oxigenar o al menos airear, encima en tuberías calientes, y con agua estancada, donde el oxígeno es menor todavía.

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Resulta que cuando empiezan a interactuar todos esos factores es cuando se nota la diferencia: la planta decrece drásticamente la tasa respiratoria y eso tiene un coste, caro para una planta desarrollada en producción. Y afecta mucho más significativamente a cultivos desarrollados en recolección.

¿Por qué? En el próximo artículo